Educators, Mothers, Leaders
Written by: Sophia Weiner
Perfume sprayed, computers packed, and kids in the backseat, Ms. Daniela Salazar, Idanelys Beltran, and Maria Laura Alvarado arrive at La Paz Tempisque each morning ready for whatever kind of day awaits them. The three powerhouses all form part of the High School as IB teachers and are essential to the core curriculum. For these women, the day begins well before the first bell. As mothers of young children, their mornings are already full and fast-paced before they even step into the classroom.
Ms. Dani, the Biology teacher, has been at La Paz for just about three years. She started teaching science at Mount View in the Central Valley and has worked at various schools all around Costa Rica. She has extensive knowledge, as she majored in agricultural engineering at UCR (University of Costa Rica). Ms. Dani has two young boys and teaches 9th–12th grade.
Ms. Ida, the beloved maestra de español, has taught at La Paz for just under two years. Originally from Cuba, she has two toddlers, a girl and a boy. Ms. Ida has taught at IB schools around Latin America, including an all-girls school in Ecuador, and has quite a bit of experience under her belt working with students across all high school grades.
Ms. Maria Laura is one of the newest additions to the Tempisque staff, joining this school year. Her experience spans across Costa Rica, having worked in several of the country’s most prestigious IB Business schools. Ms. Maria Laura also has a daughter. She brings her expertise from her various degrees from UCR in business management, majoring in finance and accounting, followed by general management, to the 11th and 12th-grade classrooms.
I spoke with each of them about their challenges, their highlights, and everything in between to get the real scoop on what their jobs are truly like. One thing that stood out in every conversation was the advice they would give their high school selves. Both Ms. Maria Laura and Ms. Ida reflected on their pasts, sharing that life is a process, not something to be rushed. Most importantly, everything really does work out with time. In brief: chill out.
Ms. Dani added a simple yet powerful anecdote: “You won’t always be so shy,” she tells her younger self, words that every teenage girl, no matter how outgoing, could benefit from hearing. Everyone has moments when they feel small, but according to Ms. Dani, those moments are fleeting.
Of course, every job comes with its hardships. All three women were incredibly honest about the obstacles they face. Each reflected on the magnitude and difficulty of striking a balance. Ms. Ida shared that she sometimes struggles to connect with certain students. “When this happens, I try to better understand them, and never take anything personally,” she explained. Ms. Dani spoke about the complexities of managing her time at home, often carrying school work into her personal life, feeling swamped by grading and planning. Ms. Maria Laura added that building mutual respect within the student-teacher relationship is essential to creating a balanced classroom, but comes with setbacks that need patience and persistence to overcome.
However, no matter how strenuous the job is, each of these academic leaders shines as a talented and well-rounded professional. I ended the interviews by asking each of them a straightforward question that is often overlooked: “How has having kids made you better at your job?”
Ms. Dani shared, “I noticed a difference. I became more caring. I began to understand that the students I teach have parents who love them just as much as I love my own children. It made me more maternal and helped me guide them through challenges.”
Ms. Ida replied, “It helped me become more patient and strengthened my discipline. It also deepened my compassion in a maternal sense.”
Finally, Ms. Maria Laura added, “Once I had my daughter, I developed a different understanding of each student’s needs, which I think naturally happens when teachers are parents.”
Individually, these women stand out as distinguished professionals and beloved educators. But they are so much more: mothers, caregivers, and devoted members of the La Paz community who strengthen the minds of their students every day.
Ms. Ida teaching IB Spanish Students
Ms. Maria Laura Guiding IB student on IA
Educadoras, Madres, Líderes
Escrito por: Sophia Weiner
Perfume aplicado, computadoras empacadas y niños en el asiento trasero: cada mañana, la Ms. Daniela Salazar, Idanelys Beltrán y María Laura Alvarado llegan a La Paz Tempisque listas para enfrentar cualquier tipo de día que las espere. Estas tres mujeres extraordinarias forman parte de la sección de High School como profesoras del IB y son esenciales dentro del currículo central. Para ellas, la jornada comienza mucho antes de que suene el primer timbre. Como madres de niños pequeños, sus mañanas ya son dinámicas y aceleradas incluso antes de entrar al aula.
Ms. Dani, profesora de Biología, ha estado en La Paz durante aproximadamente tres años. Comenzó enseñando ciencias en Mount View, en el Valle Central, y ha trabajado en distintos colegios alrededor de Costa Rica. Cuenta con una amplia formación académica, ya que estudió Ingeniería Agrícola en la UCR (Universidad de Costa Rica). Es madre de dos niños pequeños y enseña de 9.º a 12.º grado.
Ms. Ida, la querida maestra de español, ha enseñado en La Paz por casi dos años. Originaria de Cuba, es madre de dos pequeños, una niña y un niño. Ha trabajado en colegios IB alrededor de Latinoamérica, incluyendo un colegio femenino en Ecuador, y posee una amplia experiencia trabajando con estudiantes de todos los niveles de secundaria.
Ms. María Laura es una de las incorporaciones más recientes al equipo de Tempisque, habiéndose unido este año lectivo. Su experiencia se extiende por todo Costa Rica, habiendo trabajado en algunos de los colegios IB de negocios más prestigiosos del país. También es madre de una hija. Aporta su experiencia académica adquirida en la UCR, donde estudió Administración de Empresas con énfasis en Finanzas y Contabilidad, seguido de Gerencia General, a las aulas de 11.º y 12.º grado.
Conversé con cada una de ellas sobre sus desafíos, sus momentos destacados y todo lo que hay en medio para conocer de primera mano cómo es realmente su trabajo. Algo que destacó en cada conversación fue el consejo que le darían a su versión adolescente. Tanto Ms. María Laura como Ms. Ida reflexionaron sobre su pasado y coincidieron en que la vida es un proceso, no algo que deba apresurarse. Lo más importante es que, con el tiempo, todo termina acomodándose. En resumen: relájate.
Ms. Dani añadió una anécdota sencilla pero poderosa: “No siempre serás tan tímida”, le dice a su yo más joven, palabras que cualquier adolescente, sin importar qué tan extrovertida sea, podría beneficiarse de escuchar. Todos tenemos momentos en los que nos sentimos pequeños, pero según Ms. Dani, esos momentos son pasajeros.
Por supuesto, todo trabajo conlleva dificultades. Las tres fueron increíblemente honestas sobre los obstáculos que enfrentan. Cada una reflexionó sobre la magnitud y la dificultad de encontrar un equilibrio. Ms. Ida compartió que a veces le cuesta conectar con ciertos estudiantes.
“Cuando esto sucede, trato de comprenderlos mejor y nunca tomar nada de manera personal”, explicó. Ms. Dani habló sobre las complejidades de manejar su tiempo en casa, muchas veces llevando trabajo escolar a su vida personal y sintiéndose abrumada por la planificación y la corrección. Ms. María Laura agregó que construir un respeto mutuo dentro de la relación estudiante-docente es esencial para crear un aula equilibrada, pero que requiere paciencia y perseverancia para superar los contratiempos.
Sin embargo, sin importar lo exigente que sea el trabajo, cada una de estas líderes académicas destaca como una profesional talentosa e integral. Finalicé las entrevistas con una pregunta sencilla pero a menudo ignorada: “¿Cómo las ha hecho mejores docentes el hecho de ser madres?”
Ms. Dani compartió: “Noté una diferencia. Me volví más cariñosa. Comencé a entender que los estudiantes a quienes enseño tienen padres que los aman tanto como yo amo a mis propios hijos. Me hizo más maternal y me ayudó a guiarlos a través de sus desafíos.”
Ms. Ida respondió: “Me ayudó a ser más paciente y fortaleció mi disciplina. También profundizó mi compasión en un sentido maternal.”
Finalmente, Ms. María Laura añadió: “Cuando tuve a mi hija, desarrollé una comprensión diferente de las necesidades de cada estudiante, algo que creo que sucede naturalmente cuando los docentes son padres.”
Individualmente, estas mujeres se destacan como profesionales distinguidas y educadoras queridas. Pero son mucho más que eso: madres, cuidadoras y miembros comprometidos de la comunidad de La Paz que fortalecen las mentes de sus estudiantes cada día.